CARTA A SAMUEL BOWLES

Samuel Bowles (1826 - 1878)
Samuel Bowles era muy
amigo de Austin y Susan y fue por intermedio de ellos que Emily Dickinson llegó
a conocerlo.
Editor del Springfield
Daily Republican, desplegó gran energía para que este periódico creciera en
número de lectores y calidad. La actividad que esto exigía, juntos con los
largos viajes que realizó, fueron responsables del agotamiento físico que
sufrió y que por último acabó con su vida.
La correspondencia con
Samuel Bowles comienza alrededor del año 1858, en la época en que Emily
Dickinson vivió las mayores angustias y sobresaltos interiores. Es durante este
tiempo cuando se va fraguando, en las cartas primero y después en los poemas,
la producción más intensa, aquella que reflejaba el nacimiento de los
“volcanes” dentro de ella. Qué circunstancias causaron tanta conmoción interna,
es todavía un misterio. Algunos han querido ver en un amor no correspondido por
Bowles o en una infructuosa aspiración a que él publicara sus poemas en el
Springfield Republican, una causa de los intensos sentimientos que se pueden
encontrar registrados en las cartas de este período.
De las cincuenta cartas
dirigidas a los Bowles que nos han llegado una sola está dirigida a él y a su
esposa Mary. En efecto, pronto la correspondencia se establece exclusivamente
con el “Dear Dr. Sam”, como ella lo llamaba con una especie de respetuoso
afecto, no obstante Samuel Bowles fuera casi su coetáneo. Con el pasar del
tiempo, en las últimas cartas dirigidas a él que nos han quedado, E.D. llega a
llamarlo “Dear Friend”. Y esto es lo que él, en nuestra opinión, era para E.D.:
un amigo muy cercano a sus afectos y a su intelecto, alguien con quien podía
ser ella misma y expresarse con libertad, con la convicción de ser entendida y
comprendida.
Esta cercanía era el
supuesto que podía darle a Samuel Bowles la autoridad para cuestionar las
actitudes que a veces E.D. tomaba con las personas que iban visitarla y que,
sobre todo en los últimos años, abandonaban la casa sin haber tenido la
oportunidad de verla y hablar con ella. Recordamos en este sentido la situación
que se creó cuando Samuel Bowles viajó especialmente para verla y Emily
Dickinson rehusó bajar al salón para encontrarlo. A diferencia de otros
visitantes que respetaban su decisión, Samuel Bowles actuó de la manera que se
relata en la carta N°515.
Después de la precoz
muerte de su amigo, E.D. mantuvo correspondencia con su viuda Mary y con el
hijo de Samuel Bowles, quien sucedió al padre en la dirección del periódico.
Escribió también en ese
tiempo a Maria Whitney, la mujer que estuvo ligada a Bowles por una larga e
íntima amistad y a quien E.D. apreciaba sobremanera, como podemos constatar en
las alusiones a ella que se encuentran en algunas de las cartas a las primas
Norcross.
189
Para Mr. y Mrs. Samuel
Bowles
alrededor de junio 1858
Queridos Amigos.
Siento que vinieran,
porque se han ido.
De aquí en adelante, no
recogeré ni una Rosa, por miedo a que se marchite o me hiera con sus espinas.
Quisiera que vivieran
aquí. Aunque sean casi las nueve, el cielo es alegre y amarillo, y hay una
embarcación purpúrea o algo parecido, con la cual un amigo pudiera zarpar. Esta
noche se parece a «Jerusalén». Yo creo que Jerusalén debe parecerse al Salón de
Sue cuando estábamos allí hablando y riendo y Usted y Mr. Bowles están cerca.
Espero que todos nos comportemos de tal manera que podamos llegar a Jerusalén.
¿Cómo están Sus Corazones hoy? Los nuestros están bastante bien. Espero que Su
viaje haya sido placentero y haya alegrado a Mrs. Bowles. La Retrospección tal
vez los hará regresar algún día.
Ustedes nos encontrarán a
todos cerca de la entrada, aunque vengan dentro de cien años, tal como
estuvimos ese día.
Si, antes, la puerta del
jardín se volviera de «Jaspe», Ustedes no tendrían objeciones que poner, ya que
aún estaremos recostados allí, buscándolos con la mirada.
Esta mañana paseé en
coche con Austin.
Me enseñó montañas que
tocaban el cielo y arroyos que cantaban como Atajacaminos. ¿No fue eso muy
gentil de su parte? Yo Se los regalaré porque son míos y «todas las cosas son
mías» excepto «Cephas y Apolos» por los que no siento ninguna predilección.
El amor de Vinnie rebosa
el mío.
Reciban a
Emilie.
[ Escrita en tinta.
La amplia colección de
cartas escritas por Samuel Bowles a Austin y Susan Dickinson muestra que su
amistad empezó a desarrollarse alrededor de 1858. En ese tiempo una carta
escrita en términos amistosos pero no íntimos habla del dolor de Mrs. Bowles
por el nacimiento de un niño muerto. La esperanza de que el viaje hubiera
«alegrado Mrs. Bowles» sugiere que la
visita a Amherts había sido hecha con ese fin. La época del año es indicada por
la puesta del sol a las nueve de la noche. La alusión bíblica al final de la
carta está contenida en la Epístola I a los Corintios 3.21-22: «Nadie, pues, se
gloríe en los hombres, que todo es vuestro».
Ésta es la única carta escrita
conjuntamente a Mr. y Mrs. Bowles. ]
Tomado de “Emily
Dickinson, los sótanos del alma”. Tomo II. Sus cartas. Editorial “El otro el
mismo”. Universidad de los Andes. Mérida.
Venezuela.
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